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~ Sunday, May 13 ~
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Destrucción para su preservación

A través de esta técnica, de este método de desaparición, nos permitimos mirar de un modo distinto la arquitectura, nuestra ciudad. Considerar el proceso de destrucción como una intervención, como creador de espacios. Uno que toma en cuenta la condición efímera de la ciudad; que considera el tiempo y lo integra en su esencia.

Las obras no se construyen en un día; la construcción—y destrucción—son parte de la vida de los edificios. Metrópolis de altísimo crecimiento, como Nueva York, Tokio o Paris permanecen en una eterna construcción. Al punto de integrar los elementos colaterales (andamios, gruas, etc),  las prótesis de los edificios, en el paisaje urbano. Estos se convierten en parte esencial del recorrido, de la visita de la ciudad. De este mismo modo consideramos que los edificios en abandono están en constante interacción con la ciudad, pues a pesar de ser muy rígidos en términos de permeabilidad y accesibilidad, su devenir participa sublimemente. Se convierten en parte del discurso de una ciudad, de un país. Son declaraciones de la inestabilidad de una ciudad; de su eterno movimiento, nunca en estado fijo. Es quizás un organismo vivo y como tal debemos responder pues lo eterno y permanente no empatan con este.

Sí, es necesario tomar acción, restaurar, renovar, pero antes considerar el cómo, el por qué. Este caso podría servir de ejemplo de cómo el no-ver, el pasar por desapercibido es solamente en un nivel consciente, pues en un nivel mas profundo nos damos cuenta que se sí se ve…quizás no, hasta que lo perdemos, pero se valora. Por ello es necesario reaccionar antes de que sea tarde. Percibamos lo que antes no. Veamos las cosas de su verdadero tamaño y no las reprimamos por su realidad incomoda. 

Siempre abiertos a propuestas, como en este ejercicio, donde el proceso nos permite desvíos y alternancias, porque: ¿para qué ir a donde se sabe uno destinado a llegar?

Con esto en mente, le damos valor al proceso, al día a día de la arquitectura. ¿qué importa lo que quede después? Pues si es un espacio vacío, que mejor…espacio publico, espacio libre. El resultado—eternamente postergado—nos puede llevar a  eventos sin precedentes, como en este caso: a destruir para preservar.